“El Padre de los Parques”


Hay agradecimientos que deberían ser eternos y, aun así, resultarían escasos. Cumpliendo con esa regla, Buenos Aires reconoce a aquellos ciudadanos ilustres que supieron hacerla famosa más allá de su territorio, ya sea al ritmo de la música arrabalera o proclamando su espíritu de capital bohemia y pluricultural.
Pero hay un personaje al que, indudablemente, le cabe la mayor de las gratitudes que puede ofrecer esta ciudad: don Carlos Thays. Sin embargo, resulta triste la notoria indiferencia de muchos porteños frente a la gran tarea realizada por este célebre paisajista francés, aunque ello no les impida disfrutar todos los días de “sus” parques, de caminar por “sus” sendas o de descansar bajo la sombra de “sus” frondosos árboles.

Es que los extraordinarios proyectos concretados por Thays son los que hoy nos permiten mostrar a Buenos Aires como una de las ciudades más bellas del mundo, donde el verde invade sus calles y la magnificencia de sus parques realzan la perfección trazada en todos sus recorridos, la variada forestación y la exquisitez en su decoración. Por eso, en homenaje a tanto esfuerzo y como muestra de admiración, bien vale esta breve pero, a la vez, copiosa biografía:

“Carlos Thays nació el 20 de agosto de 1849 en París, fue discípulo del afamado paisajista Edouard André, en cuyo estudio trabajó durante años y bajo cuyas directivas atendió obras para diversos países europeos. En 1888 fue recomendado por Jean Alphand al pionero argentino Miguel Crisol, con quien firmó contrato para proyectar y dirigir durante un año el parque aún existente y denominado hoy Sarmiento en la ciudad de Córdoba. En junio de 1889 llegó Thays a la Argentina, donde finalmente se radicó junto a su familia.
En 1891 fue designado por concurso Director de Parques y Paseos de la Ciudad de Bs. As. Forestó calles, amplió y remodeló el Parque Tres de Febrero (1892 – 1913) que alcanzó una extensión de 565 hectáreas, contra menos de la tercera parte al comienzo de su gestión. Proyectó, remodeló y diseñó diversos paseos, entre los que podemos mencionar el Parque Patricios, Parque Centenario, Barrancas de Belgrano, Parque Colón, Parque Pereyra, Parque Avellaneda, Parque Lezama y plazas como Constitución, Congreso y Mayo. Al concluir Thays en el ejercicio de su cargo, contaba con un elevado índice de espacios verdes en relación con la población de esa época, con una forestación bien seleccionada y delineaciones de notable belleza.
En el Jardín Botánico (1892 – 1914), que formó y donde se domiciliaba con su familia, ha dejado reunida la flora de provincias argentinas y de otras regiones del mundo. En él ha ejemplificado los tres tipos de diseño paisajístico: simétrico, mixto y pintoresco. El Jardín Botánico de Buenos Aires fue el resultado de las investigaciones desarrolladas por Thays acerca de las características forestales de nuestro país, y como corolario de las cuales formuló propuestas para la formación de parques nacionales, con el objeto de preservar “in situ” los conjuntos florísticos más valiosos de nuestro patrimonio natural.
En oportunidad de celebrarse en París, en 1913, el Congreso Forestal Internacional, concurrió Thays con un trabajo titulado Les Forets Naturelles de la Republique Argentine, projects de Parcs Nationaux, en el cual describe las características forestales del Noroeste Argentino. Thays desarrolló una cuantiosa y diversa acción profesional. Para comitentes particulares proyectó y formó parques, jardines, invernaderos y ornatos en más de cuarenta establecimientos rurales, especialmente estancias de la provincia de Buenos Aires y también en los primeros grandes establecimientos campestres de recreación turística. Fue autor de parques y paseos públicos en Buenos Aires; Córdoba; Paraná; Mendoza; Salta; Rosario, Santa Fe y Sao Luis do Moranhao, en Brasil. También fue el responsable de toda la urbanización balnearia en Mar del Plata, entre 1903 y 1909.
Su proyecto de mayor magnitud es el Parque Nacional de Iguazú (1911) con selvas vírgenes, cataratas, paisajes naturales y el centro urbano con diseño radial. Sus trazados para el residencial barrio porteño de Palermo Chico y la población balnearia de Carrasco, en Montevideo -ambos en 1912- se caracterizan por su diseño pintoresco que, tanto en la arquitectura como en el urbanismo, se asociaba a una cierta informalidad en el modo de vida, pero si bien el pintoresquismo arquitectónico era aplicado en nuestro medio desde tiempo antes, el urbanístico fue introducido por Thays.
Carlos Thays falleció en Buenos Aires el 31 de enero de 1934″.

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