El saber ocupa lugar

En noviembre de 2010, la librería El Ateneo Grand Splendidcumplió diez años desde su apertura. La noticia se dio a conocer por varios medios de comunicación, en especial los escritos, con relatos similares y enfocados principalmente en la restauración y en la transformación a las que fue sometido el viejo teatro-cine Splendid para consolidarlo como la librería más linda de Buenos Aires.

Curiosamente, con este nuevo aniversario, muchos de sus visitantes se enteraron de que además de ser la librería más grande de Sudamérica, su puesta en valor la llevó a quedarse con el título de la segunda librería más importante del mundo de una lista de diez, dada a conocer oportunamente por el periódico británico The Guardian.
Montada dentro del histórico edificio de noventa y un años ubicado en la avenida Santa Fe 1860, la librería funciona como tal desde fines de 2000, e inauguró el siglo XXI con éxito rotundo. Ya su entrada de estilo griego es una tentación hasta para un analfabeto: en letras color oro, la leyenda Grand Splendid se curva a los pies de seis enormes atlantes. La Editorial El Ateneo se hizo cargo de este espacio y lo restauró con la intención de conservarlo como en sus orígenes, pero con la funcionalidad de un sitio en donde los lectores pudieran encontrar la mayor cantidad de volúmenes a su disposición. Y el resultado no pudo ser más perfecto: la cúpula central, pintada por el italiano Nazareno Orlandi, con imágenes que simbolizan el paso de la guerra hacia la paz, y las esculturas que adornan los costados del escenario dan la impactante bienvenida a una sala bellísima y majestuosa que, en su totalidad, alberga más de 200.000 libros, además de colecciones de discos compactos y de películas.
El antiguo teatro-cine conserva en sus tres plantas superiores los palcos decorados en tonos dorado, ocre y rojo, así como la infaltable alfombra que acompaña su recorrido. Allí se ubican los libros especializados en diferentes disciplinas, como por ejemplo la Medicina; un sector destinado especialmente a la música clásica y es el lugar preferido para las muestras pictóricas o fotográficas. Se puede acceder a ellos por escaleras o por ascensor. Los prominentes balcones funcionan como pequeñas salas de lectura, donde los amantes de los libros pueden abstraerse momentáneamente de este mundo para encontrarlo trasmutado en las rimas de algún poeta, en la letra de un ensayista novato o en la pluma crítica de un reconocido historiador. Tras la delicada abertura del telón rojo sangre aún puede verse el escenario original, hoy convertido en cafetería, donde es posible degustar una infusión al son de melodías escapadas de algún instrumento musical, mientras leemos las páginas de nuestro libro preferido. Para los más pequeños, El Ateneo Grand Splendidinstaló un sitio exclusivo en el subsuelo. Gracias a una decoración repleta de colorido, se logró crear un ambiente ideal, con mesas y sillas infantiles, donde los niños pueden ojear una amplia variedad de libros escolares y de cuentos, así como interactuar con juegos didácticos.
Pero si hay una característica que destaca a esta mega librería es la posibilidad de hacernos sentir como si estuviéramos en casa. Podemos acomodarnos con tranquilidad en cualquiera de sus sillas o sillones distribuidos en la sala o en los palcos, tomar un libro de cualquiera de sus estanterías -divididas con suma prolijidad por temas- y leerlo sin compromiso de compra. Si somos fervientes visitantes, seguramente podremos completar su lectura en escasos días o hasta en horas.
Con el cierre de viejos cines y teatros tan renombrados como el Splendid se esfumó parte de ese acervo tradicional con el que supo contar Buenos Aires y que la ponía en relieve por sobre otras ciudades. Gracias a este emprendimiento magnífico, donde lo que parecía a punto de desaparecer renació con todo su brillo, podemos decir que a través de este arte de la expresión que es la literatura se logró devolverle a la ciudadanía un merecido sitio para la cultura.

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