Casal Catalán

 

Justo en 72 horas tomaré el avión que me llevará nuevamente a Buenos Aires. Creo que ha pasado demasiado tiempo (casi un año) desde que estuve allí por última vez. Soy catalán, hijo de Barcelona, aunque en la actualidad vivo a 60 kilómetros de esa ciudad; y he sentido siempre una especial atracción por ese gran país que es la Argentina y, sobre todo, por su capital. Barcelona y Buenos Aires comparten muchas cosas, una de ellas son los magníficos edificios que engalanan sus calles. Hará más o menos dos años que, por casualidad, fui a parar a este excelente blog de Andrea: Secretos de Buenos Aires. Me llamó la atención el hecho que se mencionase que en Buenos Aires había una cúpula escrita en catalán: No hi ha somnis impossible.

Pues bien, ahora que estoy a punto de volver a Buenos Aires me ha venido a la cabeza una pequeña historia que viví en mi primer viaje: Yo estaba residiendo por unos días en un departamento de la zona de Belgrano R, casi tocando a la estación de Colegiales, muy cerca de Cabildo, a veinte minutos andando de Barrancas de Belgrano, realmente una zona muy linda y muy tranquila. El caso es que tenía que desplazarme a la zona de Olivos y para ello llamé a una empresa de taxis. Al otro lado me salió una voz que me pidió los datos: adónde iba, a qué hora, etcétera. Al llegar a mi nombre le dije el nombre y los dos apellidos (en España es habitual hacerlo así, dar el apellido paterno en primer lugar y después el materno). Mi apellido materno es Castellà que en catalán significa algo así como Castellano. La voz al otro lado del teléfono exclamó entonces: Catalán!! Yo pensé no entendió bien y le repetí: No, Castellà, a lo que ella me dijo algo así como no me refiero a que vos sos Catalán. Luego me explico que su padre era catalán y que era el vicepresidente del Casal de Catalunya de Buenos Aires, entidad que goza con más de 125 años de historia.

Curiosamente, una de las cosas que yo quería hacer era visitar ese Casal. Tenía referencia de él a través de un libro sobre Les Luthiers que había publicado el hijo de uno de los fundadores del grupo, Sebastián Masana, nieto de catalanes e hijo del fundador Gerardo Masana, el flaco Masana.Yo de bien niño era un fan de Les Luthiers, de eso hace más de cuarenta años. (Me estoy enrollando más que Marcos Munstock en uno de sus monólogos).Pues bien, todo ello me dio pie a ir a ese Casal, situado en la calle Chacabuco al 800, en pleno barrio de San Telmo. Evidentemente, mi visita estaba más motivada por el hecho de ser cuna de las primeras actuaciones y ensayos de Les Luthiers ya que el mencionado Casal regenta el Teatro Margarita Xirgu, que está justo al lado y al cual se puede acceder desde el mismo Casal que por el hecho de ser Casal Catalán, pues si voy a Buenos Aires no es precisamente para relacionarme con Cataluña: eso ya lo hago cuando estoy en mi casa.

Creo que tanto el edificio como el Casal pasan desapercibidos para la mayoría de la gente. Pero sí que me gustaría explicaros algunas cosas interesantes. Desde este Casal siguen teniendo un contacto muy directo con Catalunya. Es interesante ver la Biblioteca Pompeu Fabra, con más de 14.000 ejemplares y algunos de gran valor histórico. Llegar al Teatro Margarita Xirgu desde el propio Casal a mí me pareció emocionante. Tenéis de saber que organizan cantidad de actividades: clases de Catalán y también de Sardanas (baile típico de Cataluña, más aburrido que el tango obviamente). Tienen un coro, hacen una sesión semanal de cine en catalán, gestionan mediante Radio Cultura de Buenos Aires un espacio semanal de una hora en catalán, etcétera. Incluso, tienen una revista bilingüe que sale con una periodicidad entre mensual y bimensual. Curiosamente, el primer día que fui estaban preparando un artículo entre cuatro o cinco jóvenes que no tendrían más de 22 años, y era realmente extraño oírlos hablar catalán con acento porteño. Fue emotivo hallar un trocito de Catalunya en pleno barrio de San Telmo.

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